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viernes, 30 de enero de 2009

Un placer

La duermevela tiende a extinguirse, como todo lo que en realidad vale la pena. No se trata de ser apocalípticos, es solo que las cosas eternas lo son mientras su existencia es plana y monótona. El mundo que intentábamos narraros no lo era en absoluto. Por eso, desde el mismo momento que os abrimos la puerta a él sabíamos que estaba condenado a perecer.

El ruido de los cañones, los gritos de miles de almas en las últimas semanas, acabaron casi definitivamente con este otro mundo. Pero, si hay algo también en las cosas cuya existencia ni es monótona ni plana, es que están obligadas a perdurar en el recuerdo. La duermevela se extingue, se apaga, fruto de su propia intensidad, pero deja una rendija abierta esperando tiempos mejores.

Mientras, nosotros despertaremos y andaremos con cuidado para no tropezar. Pero, por si acaso, cerraremos de vez en cuando los ojos con fuerza, intentando caer, como por casualidad, en un universo entre la vigilia y el sueño, frágil, muy frágil, bailando justo en el filo de una navaja.

Digamos, pues, hasta luego.

Marta y Alex

sábado, 17 de enero de 2009

Alto el fuego


Nos hubiera gustado inventarnos una noticia diferente también en este caso. Nos hubiera gusta decir que no hay alto el fuego porque nunca hubo fuego. Pero de momento tenemos una tregua que quizás haga que los que sigan vivos en Gaza puedan respirar esta noche.

No decimos que puedan dormir, ni que puedan reir ni que puedan sentirse a salvo. No sabemos si podrán soñar, porque hace mucho que les arrancaron casi cualquier derecho. No podemos tampoco ponernos en la piel de ninguna de las familias que huelen día a día la hiel en las palabras de quienes son sus verdugos.

Después de asesinar a cientos de ciudadanos, de destruir lo poco que tenían y dejar solo en pie los reforzados muros del miedo y la incomprensión, los verdugos han dicho que de momento dejarán de ensuciar el suelo de sangre. Y sus palabras siguen oliendo a hiel.

Seguimos queriendo reinventar, pero hay demasiada realidad que pensar.

sábado, 10 de enero de 2009

Estruendo


Hace unas semanas os hablamos de la duermevela. Hace no tantos día que no logramos entrar en ella porque, cuando cerramos los ojos, siempre nos despiertan las bombas.

Este es un mundo enfermo. Definitivamente enfermo. Esta es una de esas noches en las que lees cosas o ves cosas y de repente te sientes manchado de sangre. Y los tímpanos se agitan por el estruendo. Deben ser ellos, los mismos malnacidos que vuelven con su guadaña para juzgar el mundo de los vivos. Y los muertos son siempre políticos, o son víctimas colaterales. ¿Cómo pueden ser muertos políticos aquellos que ni siquiera saben aún lo que significa la política? ¿Cómo podeis asesinar a aquellos a quien ya despojasteis de identidad, a aquellos que tirasteis de SU tierra? La sangre corre como corren los pretextos, mientras los cobardes se tapan los oidos y son cómplices por su mutismo. Y que no digan que matan en nombre de Dios. Si quieren ver un dios, que se miren al espejo, y que escupan después.

Y siguen los estruendos, y el silencio se convierte en el tesoro más preciado en Gaza.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Déjà vu

Imágenes que parecían olvidadas...

El movimiento contra el denominado Plan Bolonia ha acabado por desbordar a los responsables de las universidades. Rectores de todas las universidades españolas se reunían ayer con el presidente Zapatero para estudiar la actual situación.

Pocos creían hace apenas tres meses que los estudiantes llegarían hasta este punto. La movilización entonces era minoritaria, un grupo reducido en algunas facultades que decidían encerrarse en protesta contra el EEES. Ningún medio, incluido el nuestro (seamos honestos), le daba mucho futuro a las protestas. Se pensaba entonces que como mucho durarían unas semanas encerrados, quizás hasta las elecciones a representantes en junta y claustro pero su voz no llegaría más allá.

Nada más lejos de la realidad. El movimiento ha ido creciendo a pasos agigantados en las últimas semanas. Como muestra, la participación en las últimas elecciones en la Universidad de Valencia creció hasta un histórico 80%. Las Asambleas formadas por estudiantes, motor de la acción anti-bolonia, cada vez son más multitudinarias. Las autoridades comienzan a estar seriamente preocupadas. Valencia, Barcelona, Madrid, Sevilla... en estas ciudades el movimiento ha alcanzado mayor fuerza. Miles de universitarios se lanzan a las calles cada semana a manifestarse. Después del período electoral vuelven los encierros, que cuentan ya con varios centenares de estudiantes cada noche.

Manifestaciones, enfrentamientos con la policía, el aspecto de las entradas de la facultad cada mañana, todo ello empieza a devolvernos imágenes y lemas que parecían condenados al blanco y negro. Ya nadie se atreve a pronosticar hasta dónde puede llegar el movimiento estudiantil, pero parece ser que después de desoirlo, de menospreciarlo, a muchos políticos les empieza a ahogar el nudo de la corbata cada vez que esas imágenes del pasado se les presentan como un déjà vu.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Un mundo paralelo

Antes de continuar reescribeindo, quizás sea el momento de hablaros de un lugar extraño y nuevo para muchos de ustedes, pero absolutamente real. De ese extraordinario lugar nació la idea de este blog y es el momento de que usted, querido lector, sepa la verdad de la historia.

Existe un mundo que solo surge en la duermevela. Huidizo a nuestros sentidos, cruza la frontera de lo demostrable pero no cae en el precipicio absurdo de los sueños. No todo el mundo es capaz de entrar en él y mantener en pie una fantasía tan frágil que no soporta un suspiro de más. La mayoría de los mortales a lo largo de toda una vida apenas son capaces de percibirla durante una fracción de segundo, otros ni siquiera eso. Pero hay unos pocos afortunados que pueden campar a sus anchas por las avenidas de esa semirrealidad efímera, perfectamente asentada en el filo de una navaja.

Son esos pocos los que perciben un mundo diferente. Tienen una sensibilidad especial originada en el aire que se respira entre las calles de la duermevela. Solo ellos han visto triunfar la revolución de los vivos contra los muertos, solo ellos han caminado entre ríos junto a un hombre de hojalata, solo ellos han dormido junto a la paz y saben que, cuando anochece, corretea entre callejones escondiéndose de sudorosos amantes que la persiguen con la lengua entre los dientes.

El problema llega cuando cruzan de nuevo la frontera. Despiertan malhumorados y pasan las horas reconstruyendo pieza a pieza en la memoria el recuerdo de una vida paralela. Desorientados y taciturnos, añoran la madrugada y luchan por no caer en la esquizofrenia.

Van por ahí mostrando su desdén por la rutina y exhiben media sonrisilla que puede resultar bastante irritable. Pero debemos perdonárselo, también son ellos los únicos capaces de darle la vuelta al mundo, de destrozar el orden natural de las cosas, de gritar “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

Dicho esto, continuemos reescribiendo, porque la duermevela ni descansa ni perece, y está plagada de cosas tan reales como el tipo que ahora les escribe. Se lo prometo.